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Diferencias jamón ibérico jamón serrano
junio 7, 2017

Diferencias entre jamón ibérico y serrano

Escrito por:Embutidos Fermín el7 junio, 2017

Vamos a hablar de algo que deberíamos haber explicado hace tiempo. Pero como se suele decir: “ más vale tarde, que nunca”.

¿Cuáles son las diferencias entre un jamón ibérico y uno serrano?

El jamón es el producto estrella de nuestra gastronomía. En ocasiones es posible equivocarse a la hora de elegir el jamón que buscamos para nuestra mesa. Esto suele suceder cuando queremos ofrecer jamón ibérico y de repente alguien nos dice que lo que hemos servido, aunque está muy rico, se trata de una jamón serrano. El equívoco nace, casi siempre, del desconocimiento sobre las diferencias entre ibérico y serrano.

El jamón ibérico procede de cerdos de raza Ibérica, una raza endémica de la península Ibérica que solamente podemos encontrar en España. Según el tipo de alimentación, existen también diferentes tipos de jamón ibérico:

  •  – Jamón ibérico de bellota: proviene de cerdos que, en sus últimos tres meses de vida, han estado libres en el campo alimentándose de bellotas en la época de Montanera, llegando incluso a doblar su peso.
  • - Jamón ibérico de cebo de campo: proviene de cerdos que en los últimos meses de vida han estado en libertad alimentándose de cereales y otros recursos naturales que encuentran en el campo.
  • - Jamón ibérico de cebo: proviene de cerdos que se alimentan de cereales a lo largo de su vida

Una vez sacrificado el animal, el jamón pasa por un proceso que comprende el perfilado, para dar forma al jamón y eliminar la grasa sobrante, el salazón y el posterior proceso de curación, que dependiendo del tipo de jamón, ya sea de bellota, cebo de campo o cebo, puede variar entre los dos  y los cuatro años.

El jamón serrano, por su parte, procede de la raza de cerdo blanco, que podemos encontrar en otros países. En FERMÍN, los productos de cerdo blanco proceden de cerdos exclusivamente nacidos y criados en España. Estos animales son criados en régimen extensivo y se alimentan básicamente de cereales.

El proceso de elaboración es el mismo que el de los jamones ibéricos, pero su curación varía entre los doce y los quince meses. En FERMÍN, el proceso de curación mínimo es de quince meses.

En cuanto a la apariencia, a simple vista es posible comprobar como el jamón ibérico tiene un color rojo fuerte, su aroma es intenso, lo mismo que su sabor, gracias a la grasa intramuscular del animal. Sin embargo el jamón serrano es rosáceo, su aroma es menos intenso y su sabor más salado.

Se trata de dos alimentos perfectos para acompañar cualquier comida o reunión que se precie.  ¿Cuál vais a elegir?

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